Entró en la política local de Tudela en 2011 y ha decidido dejarla en 2027. Da un paso a un lado y espera relevo, pero quien crea que se retira es que no le conoce.
Pese a que era algo conocido entre sus conocidos, Eneko Larrarte ha hecho público esta semana que no se presentará de nuevo a las elecciones municipales, después de estar presente en ellas desde 2011. Quince años de política local, en la oposición, en la alcaldía y vuelta a la oposición. Cuando llegó al Consistorio, la antigua política daba sus últimos coletazos y tras el movimiento social del 15M encabezó el cambio en Tudela y un acuerdo a tres le dio la alcaldía con I-E. En 2019 perdió la alcaldía, aunque consiguió más votos, aceptó el cargo de director de Vivienda y dejó el Ayuntamiento, algo que no se entendió y que UPN siempre ha usado en su contra. Dejar la primer línea no significa dejar la política y quien conoce a Eneko Larrarte lo sabe.
¿Qué recuerdo tiene de su llegada a la política en 2011?
–Fue una etapa muy interesante en la que aprendí mucho de mis compañeras, Milagros Rubio y Ana Mari Ruiz. Coincidió con un movimiento político del 15M que fue muy bonito y movilizó a toda la sociedad. Tratamos entonces de conseguir una alternativa que acabase funcionando.
“No me debí ir a la dirección general de Vivienda porque no tenía energía suficiente para sacar adelante ese puesto”
Como alcalde, en 2015 participó en un gobierno municipal que recuperó la alcaldía para la izquierda después de 20 años de gobiernos de UPN ¿qué aprendizaje sacó?
–Que no siempre, aunque tengas razón, puedes hacérsela entender a los demás. Que primaban los intereses de partido frente a los intereses de la ciudad y que para poder gobernar una ciudad como Tudela hace falta tener gente de confianza en la institución para poder llevar a cabo el proyecto.
Tras 2019 perdió la alcaldía y entró un nuevo gobierno. Se fue a Pamplona ¿fue un error o un aprendizaje?
–Tiene varias vertientes. Una fue la humana, que es la que me llevó a tomar la decisión. Estaba agotado. Tenía una sensación de injusticia, no por el resultado, sino por la suciedad de la campaña que había orquestado Toquero con Ferrer y alguna empresa de comunicación amiga para descalificarnos como personas y no como políticos. Me parecía que tenía mucha amargura y desde la amargura no se puede construir nada, ni una oposición. No me veía 4 años con ese resentimiento. Surgió una oportunidad única que era la del Gobierno de Navarra y trabajar con José María Aierdi, que me parece que es una de las personas más capaces y consecuentes de todo el panorama político de unas cuantas legislaturas atrás y que agradeceré que confiara en mi, aunque no es uno de los períodos más brillantes. Sin embargo, dentro de 20 años, cuando una vpo no pase a manos privadas sino que siga siendo una vivienda protegida, cosa que antes con UPN no sucedía, si me acordaré que José Mari y yo decidimos aquello, pero no me siento orgulloso de esa fase. También aprendí que en el Gobierno las cosas son lentísimas, las medidas de seguridad para que todo se haga bien hace que todo se dilate mucho. Hay algún proyecto que ha inaugurado la consejera que empezamos a diseñar en 2020. Fue una decisión equivocada, tenía que haber cogido una excedencia y haberme recuperado anímicamente de los 4 años de legislatura y del varapalo de campaña injusta e injuriosa.
“El PSN se equivocó entre 2015 y 2019 porque primó el desgaste al grupo del alcalde antes que el interés común de Tudela”
Tomó la decisión de volver y le eligieron para encabezar la lista en una legislatura muy agria
–Me puse a disposición de mi partido. La dinámica que estaba viendo en mi pueblo no me gustaba como lugar donde fueran a crecer mis hijos, así de sencillo. Es un tema de valores. El resultado de aquellas elecciones, en un contexto más global, fue bueno. Una candidatura como la nuestra en Navarra y el Estado que consiga más de un 20% de votos, hay muy pocas. El PSN se quedó estancado, otras listas desparecieron y sacó mayoría UPN. Respecto a la legislatura sí, ha sido una fase nueva que se ve en todo el planeta, en la que ya no hablamos de un gobierno de la derecha, sino que hablamos de nepotismo, populismo y personalismo y eso es lo que trae Toquero a este Ayuntamiento y Cristina Ibarrola está permitiendo que suceda, haciendo un flaco favor a su partido. Esto no es UPN, esto ya es otra cosa, igual que Ayuso no es PP. Es la herramienta de determinada gente, de determinado poder económico como Miguel Ángel Rodríguez o el jefe de campaña de Toquero que hace y deshace a su antojo buscando los intereses de sus jefes y no los intereses de la ciudad. Ante eso nos rebelamos y seguimos tratando de hacer nuestro trabajo. Lo que pasa es que ahora nos dan mucho más del que estábamos habituados porque se incumple mucho más la normativa.
Aunque lo vea desde la barrera, ¿hay posibilidad real de que la izquierda vuelva a gobernar, sea con una coalición o con una plataforma local?
–La izquierda no lo sé, pero es posible un cambio de gobierno en Tudela. No creo que sea ya un tema de izquierda o derecha sino Democracia o Populismo y creo que en este pueblo hay una gran mayoría que prefiere Democracia a Populismo.
“La forma de gobernar de Toquero ha hecho un daño irreparable a Tudela, no es capaz de gobernar con nadie que no diga ‘si, bwana’”
¿La forma de gobernar de Toquero ha hecho mucho daño a Tudela?
–Un daño irreparable. Por como nos ve la gente en Pamplona, en el Norte, en Tierra Estella, en el pre Pirineo, por como nos ven los medios de comunicación, la gente de Tudela que vive en Madrid y que ve a Toquero, un día tras otro, haciendo entrevistas pagadas en Ok Diario o en 13 TV que son medios de extrema derecha. Es un daño irreparable y también por cómo está distanciando a Tudela del resto de municipios de la Ribera. No es capaz de entenderse con nadie que no diga ‘si, bwana’ y eso es un problema.
Eneko Larrarte, en Facebook.
En estos 15 años de política local que ha vivido, ¿qué decisiones cambiaría de las que tomó y que aún le da vueltas?
–Varias. Algún gesto que agradeció la gente pero creo que fue equivoco, como reducirse el salario. No lo digo por mí, sino por el mensaje que lanzaba. También tener la bisoñez de pensar que se podía hacer un cambio en las políticas del Ayuntamiento, que llevaba siendo un gran elefante durante 20 años, a través de concejales, sin casi concejales liberados y sin puestos de confianza. Eso fue un gran error y nos lastró. Cambiamos de rumbo a los 2 años, contando con Olga Chueca, Jesús Zubieta y Sigifredo Martín y si lo hubiésemos hecho desde le principio hubiésemos podido hacer un cambio mayor. También cambiaría el nivel de exigencia conmigo y con mis compañeras y compañeros. Eso hizo que yo acabase descuartizado y algunas otras personas también. En lo político y en lo personal. De eso me arrepiento pero no puedo cambiarlo. Aprovecho esto para pedir perdón aunque a esas personas ya se lo he pedido en alguna ocasión. No me debía haber ido a la dirección general de Vivienda porque no tenía energía suficiente para sacar adelante ese puesto, no es que lo hiciera mal pero no fue mi mejor momento. En esta última época no me arrepiento de casi nada, más allá de no tener más tiempo para profundizar en las cosas que vamos detectando. Pero no es que me arrepienta, es la realidad de nuestros hijos, del trabajo de autónomo y esas cosas.
Eneko Larrarte saluda al obispo de Tudela, Francisco Pérez, en la procesión de Santa Ana. Nieves Arigita
¿Qué peso tuvo no ir a la procesión como corporación para perder la alcaldía?
–Le he dado bastantes vueltas. Recuerdo que acudí a la procesión como alcalde en 2015, con la corporación, igualándonos con la ciudadanía de blanco y rojo. Recuerdo un titular precioso de Nieves Arigita en DIARIO DE NOTICIAS y una foto con el obispo que me cogía por el hombro que decía ‘El hábito no hace al monje’ y creo que el ansia del PSN por desgastaros a nosotros, a pesar de ser socios, y forzar que tuviese que ir en cuerpo de ciudad el Ayuntamiento con una decisión en pleno es lo que hizo que nosotros no renunciásemos a los valores de que había que separar lo institucional de lo religioso. El equilibrio que habíamos encontrado en 2015 era bastante ecuánime y daba señales de romper con la pompa y boato y ser parte de la tradición. Era un avance interesante y el PSN se equivocó porque, frente al interés común, primó el desgaste al grupo del alcalde para reivindicarse ellos como la supuesta izquierda que va a la procesión. Además el resultado nos dio la razón. En las siguientes elecciones el PSN se estancó y nosotros sacamos 1.000 votos más, aunque no conseguimos construir gobierno porque PSN se estancó y Podemos despareció. Eso marcó la oposición equivocada y furibunda de Carlos Gimeno, a él se lo he dicho, y no pensando en el interés común. Mimetizando la figura de Eneko Larrarte con Uxue Barkos y el Gobierno, en el que el PSN no estaba, sin verlo con una perspectiva más global. Esa actitud principalmente de Carlos Gimeno (a quien le tengo cariño y muchísimo respeto), en la procesión y en varios plenos, creo que fue equivocada aunque no le guardo rencor y hoy el PSN sufre en sus carnes con Toquero, en Tudela y en el Gobierno de Navarra, aquellas decisiones tomadas en 2020.




